Conocemos los jalones como herramientas tan necesarias como molestas.
La desventaja de su peso y longitud convierte el traslado de esta herramienta en algo realmente incómodo.
Y la aparatosidad del acople, ya sea roscado o machihembrado dificultan un manejo hábil para su uso.
Ambas contrariedades las hemos solventado. Por un lado, hemos optado por materiales resistentes y de poco peso y hemos seccionado el jalón en cilindros de 20 cm para el jalón de 1 m o de 10 cm para el mini jalón, de 0,5 m.
Por otro lado, hemos acabado con las roscas o uniones difíciles colmadas de tierra. Las puntas imantadas de cada cilindro se unen fuertemente, llegando a formar jalones lo suficientemente sólidos para ser colocados en tu zona de trabajo.











